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Periodismo, profesión de riesgo

Clara Panella – redactora invitada de Volt España

Imagen: Presslab

Han pasado apenas unas semanas desde que se conociera la muerte de tres reporteros, dos de ellos españoles, a manos de un grupo yihadista en Burkina Faso. Fue un momento de conmoción en el que se puso en evidencia, por enésima vez, el peligro que supone ser periodista en algunas zonas del mundo.

Pero David Beriain y Roberto Fraile no han sido los únicos. Dos semanas antes fueron los brasileños Weverton Rabelo Fróes y José Bonfim Pitangueiras. Hace solo 22 días, el mexicano Benjamín Morales Hernández. Este último fue asesinado en el Estado de Sonora el 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa. Una ironía macabra. 

El periodismo siempre se ha enfrentado a presiones, coacciones y amenazas. Es una realidad que, año tras año, se denuncia a grandes voces cada 3 de mayo, sin que parezca tener demasiada repercusión. Según el Índice Mundial sobre la Libertad de Prensa, elaborado por Reporteros sin Fronteras a principios de 2021, un 73% de los países evaluados tienen una libertad de prensa limitada, muy limitada o problemática. Tan solo doce países, encabezados por Noruega, Finlandia y Suecia, salen bien parados de este informe.

Aunque Europa sigue siendo el continente más favorable en este sentido, se ha visto un significativo deterioro en cuanto a los abusos recibidos por periodistas, que han sido víctimas de numerosos actos violentos y detenciones indiscriminadas. Profesionales de toda Europa han vivido restricciones a la hora de cubrir ciertos temas, como la pandemia de COVID-19 en los Balcanes o la crisis migratoria en Grecia y España. Esto sin mencionar las leyes antidemocráticas aprobadas en Hungría, que bloquean el acceso a información contrastada. Estos impedimentos suponen una privación a la ciudadanía de su derecho a la información. 

En algunos países, los niveles de violencia contra la prensa han ascendido a niveles nunca vistos. Según el Comité para la Protección de Periodistas, en el 2020 se duplicaron los asesinatos de periodistas respecto al año anterior. Al menos 30 periodistas fueron asesinados por su cobertura de investigaciones de diversos crímenes, varios de ellos en México, Afganistán y Filipinas. Sin embargo, aún más preocupante es la impunidad con la que se cometen estos ataques contra la libertad de prensa.

Esta desprotección debería ser un motivo de mayor preocupación para la comunidad internacional. El acceso a una información veraz, fiable y contrastada es un derecho fundamental que cada día está más en peligro. 

Mientras se siga dejando que los perpetradores de estos crímenes sigan libres e impunes, no se conseguirá una protección adecuada para quienes ejercen el periodismo, una profesión de riesgo. La UNESCO, bajo su Plan de Acción para la Seguridad de los Periodistas y el Problema de la Impunidad, está capacitando a fuerzas de seguridad, jueces y otros actores para la investigación y el procesamiento de los crímenes contra estos profesionales.

Sin embargo, uno de los grandes problemas sigue siendo la persecución de aquellos crímenes cometidos por el Estado. Es tristemente famoso el caso de Jamal Khashoggi, pero no es el único. En estas situaciones, es deber de la comunidad internacional asegurar que se presione a aquellos gobiernos que pretenden acallar a los periodistas y que dificultan de manera activa el procesamiento legal de aquellos que atacan a la prensa. 

La Unión Europea tiene la posibilidad de hacer avanzar este tema, tan olvidado y tan importante, y liderar en la batalla por la protección del periodismo libre, tanto dentro como fuera de sus fronteras. La Guía de la UE sobre Derechos Humanos, en referencia al derecho a la Libertad de Expresión Online y Offline, considera que la protección de la seguridad de los periodistas debe equipararse a la protección de los derechos humanos.

En este sentido, la UE debería asegurar que la seguridad de los periodistas sea uno de los pilares de su acción exterior. Solo a través de la inclusión de este tema en los diálogos políticos con países terceros se podrá avanzar en la protección de esta profesión, para generar periodismo libre y transparente.

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