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Opinión Orgullo LGBTQ Temas sociales

Ser bisexual: la orientación sexual de la que todo el mundo opina

Imagen: Shutterstock

Claudia Gallego

El último programa de Estirando El Chicle, con Chelo García Cortés como invitada, trataba, entre otras muchas cosas, del tema de la bisexualidad. Chelo, a pesar de ser considerada como un icono lésbico, contaba que ella se sentía atraída también hacia los hombres. De hecho, no fue hasta los 27 años cuando tuvo algún tipo de relación sexo afectiva con una mujer —la tan conocida noche de amor con Bárbara Rey—. 

En aquellos tiempos las cosas se veían de otra manera, afirmaba la periodista. Aun así, las trabas y prejuicios sociales no impidieron que Chelo siguiese siendo quien era. En el programa afirmó ser bisexual, una etiqueta que en pleno siglo XXI sigue siendo perennemente cuestionada

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Chelo García Cortés hablando sobre su bisexualidad en Estirando el Chicle. Fuente: 20 minutos

Carolina, Victoria y Chelo me hicieron reflexionar otra vez sobre el hecho de pertenecer a esta comunidad, ya que en cuanto sales de tu burbuja de amigxs bi o bi-friendly, ésta es una orientación sexual de la que todo el mundo opina sin demasiado respeto. 

Así, en los próximos párrafos expongo algunas de las experiencias más duras y trascendentales por las que he pasado como bisexual, con el fin de que puedan servir como material de reflexión y «bi-sibilización».

La mirada del hetero: la viciosa de turno

Muchos heterosexuales, casualmente hombres, me han llegado a preguntar sin contexto alguno si prefiero «pollas» o «coños», o si me montaría un trío con su pareja hetero, o incluso con sus amigos. Resulta curioso, porque a una persona heterosexual que no conoces de nada, no se te ocurre preguntarle acerca de sus gustos sexuales o proponerle orgías de la nada. Este tipo de preguntas, aunque parezcan graciosas a ojos de los machosonvres, no son sino un estigma que aún perdura entre la comunidad bi.

Yo misma, cuando era más pequeña, antes de sentirme identificada con este término, tenía la imagen de que ser bisexual estaba íntimamente relacionado con ser viciosa e hiper sexual. Esto vino de mi escuela de verano, donde Elena, la primera chica bi que conocí, se enfrentaba constantemente a propuestas indecentes y comentarios groseros que el resto de las chicas no recibíamos. 

Después de muchos años, he seguido pensando en ella y, de algún modo, he sentido que conectábamos. Ahora que entiendo por todo lo que tuvo que pasar y he vivido esa sensación de ser denigrada y reducida a un objeto hipersexual —que se hace más evidente por el hecho de ser mujer—, me gustaría poder volver al pasado, tenderle mi mano, y resistir con ella a los comentarios inapropiados de los gallitos de turno y las miradas de desprecio de las chicas de la escuela. 

Ser LG(B)T: medio hetero, medio homo, medio tránsfoba

En la comunidad LGBT+, aparte de la bifobia que existe por parte de gays y lesbianas —quienes a veces te tildan de hetero, lesbiana o gay dependiendo de la persona con la que estés en ese momento—, existe una etiqueta especialmente amenazante que considera a los bisexuales tránsfobos. 

Efectivamente, el clásico debate —que por desgracia aún perdura— entre la bisexualidad y la pansexualidad es uno de los mayores lastres que aún seguimos arrastrando. En términos muy simples, los que se consideran pansexuales lo entienden como una orientación sexual que consiste en sentirse atraído sexual o afectivamente hacia otras personas independientemente de su género. 

Estas personas deciden que debe existir dicha etiqueta, ya que opinan unilateralmente que lxs bisexuales solamente nos sentimos atraídas hacia personas de nuestro mismo sexo o el opuesto, pero no aceptamos otro tipo de identidades de género —lo cual no puede estar más alejado de la realidad—. 

3 diferencias entre BISEXUALIDAD y PANSEXUALIDAD
El clásico debate —que por desgracia aún perdura— entre la bisexualidad y la pansexualidad es uno de los mayores lastres que seguimos arrastrando.

De este modo, atendiendo a esta definición de bisexualidad manipulada por «pansexuales», somos acusadas muchas veces de ser personas binarias y tránsfobas. No obstante, cabe decir que existe un amplio apoyo —de hecho, mayoritario— al término bisexual. 

El debate sigue sobre la mesa y, hasta que no se propongan más argumentos que diferencien realmente a la bisexualidad de la pansexualidad, voy a seguir opinando que la pansexualidad solo debilita, diluye y estigmatiza a la orientación bi. 

Cariño, es por tu bien

En las familias, tratar el tema no es nada fácil, ya que muchas veces tienes acostumbrados a tus padres a que te vean con novio, y de repente llega a sus oídos la terrible decepción de que también te gustan las chicas. Al principio colapsan, y te dicen que eso no es posible. Que simplemente estás en una fase de experimentación, que lo entienden, que la juventud de hoy es más moderna, pero que ya se te pasará. 

Luego, cuando les aseguras que no es algo pasajero, sino que estás feliz y satisfecha con tu orientación sexual, te intentan llevar por el camino de lo que es más «conveniente». Te aseguran que sufrirás mucho y que la sociedad te lo pondrá muy difícil, que no son ellxs sino el panorama social, y que por favor te quedes con hombres solamente —como si fuera algo que se puede elegir— para evitar problemas. 

Entonces, tú les dices que, a pesar de las trabas sociales, tú estás segura de ello, y que te gustaría presentar a tu novia. De repente, ahí deja de ser la sociedad la que les preocupa, y son ellxs mismos lxs que dicen que no lo aceptan y que prefieren ponerse una venda. Los padres de tu novia muestran la misma actitud, y esa relación comienza ya con problemas y discusiones, muchas veces a raíz de las presiones familiares. 

Te frustras, no puedes entender que tus padres no acepten que seas feliz. Ellxs saben que has tenido novios tóxicos, maltratadores, que te han hecho mucho daño. También saben que ella te cuida, te hace sentir querida, le quieres, te quiere, sois felices. Y tienes que oír la frasecita de: «No esperes que yo entienda estas cosas. Yo soy de otra época.»

No es hasta que amenazas con alejarte de ellxs por su tremenda falta de apoyo y comprensión que, al menos, obtienes una aprobación cogida con pinzas, desde la reticencia. Tu familia le sigue llamando «amiga», no se lo puedes contar a tu abuela para que no le dé un infarto, y sabes que todos ansían el día en el que vuelvas a los hombres. 

Cuando llega ese día, se vuelven a poner la venda, te miman y achuchan mucho, te animan y ayudan como nunca lo hicieron con ella, para asegurarse de que no vuelvas «a cometer otro error». Tú, a pesar de ser feliz con tu pareja, no te sientes del todo satisfecha. Sientes que la gente te lee como heterosexual y tus seres queridos se aferran a la idea de que estar con mujeres fue una etapa transitoria.

Feminismos | Mujeres bisexuales, tierra de nadie - El Salto - Edición  General
Por desgracia, es habitual que ser bisexual sea entendido como una «fase transitoria» y no como una orientación sexual válida y real. Fuente: El Salto Diario

El constante cuestionamiento por parte de la sociedad, desde los más queridos hasta los más lejanos, hace que sea muy difícil identificarse como bi sin tener siempre encima un mar de dudas. Por ello, el proceso que considero que ha sido más difícil en mi experiencia es el de autoaceptación. 

No es fácil decir abiertamente y con total seguridad que eres bisexual en una sociedad donde prima el binomio gay-lesbiana y a la vez puedes parcialmente identificarte —y vivir con más tranquilidad— con la etiqueta hetero. Los prejuicios y estigmas no ayudan mucho, ya que también está bastante extendida esa opinión de la «curiosidad» y de la bisexualidad como «etapa», como orientación a medio camino entre la heterosexualidad y la homosexualidad. 

Las personas bi hemos pasado por un largo camino de auto-odio e incertidumbre, y seguimos sin tener total reconocimiento social. Espero que estas breves anécdotas personales hayan servido para personificar un problema que compartimos muchxs, del que nunca se podrá salir si no es a base de concienciación y sensibilización.Gracias Chelo, gracias Carolina y gracias Victoria por «bi-sibilizarnos» en un programa que es número uno en audiencia de podcast.

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